lunes, 23 de abril de 2018

Don Quijote de la Mancha III


DON QUIJOTE DE LA MANCHA – PRIMERA PARTE



EL NARRADOR Y EL PUNTO DE VISTA

En la novela no hay un punto de vista único sino que podemos distinguir un narrador básico o principal y distintos “autores” ficticios:

Narrador principal

El narrador principal cuenta desde un nivel superior y exterior a la historia, es omnisciente, y, en ocasiones, usa la primera persona para designarse a sí mismo como responsable directo de lo narrado.

En los primeros ocho capítulos alude a diversas fuentes de información: los distintos “autores que de este caso escriben” y unos supuestos “anales de La Mancha”. En el capítulo IX, se introduce como personaje para contar cómo encontró y editó el manuscrito que contiene la historia de don Quijote.

Autores ficticios

El más importante de los “autores” ficticios es el historiador arábigo Cide Hamete Benengeli, autor del manuscrito encontrado, y al cual se cita y evoca varias veces. El “original” de Cide Hamete es traducido por un morisco aljamiado (que hablaba castellano), quien también será citado. Todo esto constituye una parodia de los pseudoautores y traductores que aparecían con frecuencia en las novelas de caballerías.

Narradores-personajes

En la historia misma, el narrador principal cede la palabra a los personajes. Estos narradores producen relatos de distinto tipo, en los cuales desempeñan diferentes funciones. En las historias intercaladas, hay narradores que son simples testigos, otros que participan en las historias contadas y algunos que son sus protagonistas. En estos casos, don Quijote, Sancho, el cura o el barbero actúan como receptores.



La multiplicidad de narradores en el Quijote confiere a la obra un mayor perspectivismo y facilita el conocimiento de los pensamientos de los personajes.

A la hora de caracterizar al narrador en un determinado fragmento de la obra será de sumo interés analizar el uso de los tiempos verbales. Mientras que el pretérito perfecto simple es la forma por excelencia utilizada en la narración, el pretérito imperfecto se suele utilizar en la descripción. Por otra parte, el presente es la forma utilizada ordinariamente en los diálogos.





CAPÍTULO VII

En el anterior ha comenzado la invención propiamente cervantina: el cura, el barbero, el ama y la sobrina queman los libros que han enloquecido a don Quijote. En este capítulo se narra la segunda salida. ¿Por qué la efectúa?

Cuando don Quijote se repuso de la paliza, quiso leer de nuevo sus libros pero se encontró con que el cuartillo había desaparecido, ya que el cura y el barbero habían decidido tapiarlo, pero a él le hicieron creer que había sido por encantamiento, cosa que corroboraron el ama y su sobrina. Y es esto lo que hace que don Quijote quiera volver a realizar heroicas acciones.

Para esta segunda salida hace caso de los consejos del ventero y se busca un escudero, de nombre Sancho Panza.

¿Cómo es caracterizado Sancho Panza?

Cervantes lo describe como un labrador, hombre de bien, pero con muy poca sal en la mollera, es decir, poco inteligente. Es un hombre muy inocente, de lo cual se aprovecha don Quijote para convencerlo de que sea su escudero; muy crédulo e influenciable, incluso ambicioso.

¿Por qué acompaña a don Quijote?

Porque don Quijote le promete que, si en alguna aventura ganan una isla, lo hará gobernador de la misma.













CAPÍTULO VIII

El episodio de los molinos de viento es uno de los más conocidos de la obra. ¿Qué rasgos de contraste entre el carácter de Sancho y el de don Quijote salen a relucir en él?

Don Quijote es un idealista y cree que los molinos de viento son gigantes, y quiere luchar contra ellos. Sancho Panza es realista e intenta explicarle que no son gigantes sino molinos, pero don Quijote no le hace caso a su escudero, criticándolo por no saber nada de aventuras, y lo acusa de tener miedo. Sancho Panza, viendo que no podía convencer a su señor de que se estaba equivocando, lo deja que vaya a atacarlos.

En este capítulo Cervantes finge que se limita a transcribir lo que un autor anterior e imaginario ha escrito. Localiza el pasaje al que aludimos.

Al final del capítulo, Cervantes escribe lo siguiente:

Pero está el daño de todo esto que en ese punto y término deja pendiente el autor desta historia esta batalla, disculpándose que no halló más escrito, destas hazañas de don Quijote, de las que deja referidas. Bien es verdad que el segundo autor desta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha, que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen; y así, con esta imaginación, no se desesperó de hallar el fin desta apacible historia, el cual, siéndole el cielo favorable, le halló del modo que se contará en la segunda parte”.







CAPÍTULO IX

¿Qué dice Cervantes que halló en Toledo?

Cervantes cuenta que un día, estando en Toledo, se encontró con un muchacho que estaba vendiendo unos viejos papeles escritos en árabe. Le pidió a un "morisco aljamiado" (que sabe castellano) que los tradujera. Cuando le leyó a Cervantes una nota en el margen sobre Dulcinea del Toboso, el autor se dio cuenta de que ésta era la historia que buscaba. El título del texto en árabe decía: "Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo". Cervantes se emocionó mucho por haber encontrado aquel manuscrito y se lo compró al muchacho, pidiéndole al morisco que lo tradujera en su totalidad.

Cervantes explica que cree que la historia es verdadera y que el único motivo que tendría por no creerlo sería porque su autor es árabe: "Si a ésta se le puede poner alguna objeción cerca de su verdad, no podrá ser otra sino haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos; aunque, por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado".

¿Qué le prometen a don Quijote las señoras del episodio del vizcaíno?
Después de contar su hallazgo en Toledo, Cervantes sigue con la historia de la batalla entre don Quijote y el vizcaíno. Don Quijote gana la batalla, pero con una lesión en la oreja izquierda y la celada del mismo lado rota. Al final de dicha batalla, pone la punta de su espada entre los ojos de su rival y le exige que se rinda. Entonces, las señoras que estaban en el coche le piden a don Quijote que le perdone la vida a su escudero. Don Quijote les dice que lo hará con una condición: que el escudero vaya al Toboso y se presente ante Dulcinea para que ella haga con él lo que quiera. Las señoras, sin entender lo que decía don Quijote y sin preguntar quién es Dulcinea, le prometen que el escudero hará todo lo que don Quijote le ordene.

Capítulo VII
Capítulo VIII
Capítulo IX

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